sábado, 30 de marzo de 2013

La Orden de los Nukhan


Seres, no, más que simples creaciones perdidas en el Espacio,
Dolencias de El Arquitecto, manifestadas en Ellos,
La ya olvidada primer Raza, los Seres Primigenios,
Centro de incursiones sin retorno, desaparecen
Los vasallos Guardianes del Trono del Rey Desterrado, a su costado
En la Plaza Estigia se refugian, en el Valle más profundo,
En el Torreón más alto, elevando su mirada, observando,
Están Ellos, Ante-Seres prohibidos de su existencia
A costa de su Pecado, pero ello no les afecta,
Ellos son uno en el Pecado, Ellos son el Pecado,
Encarnado por los llantos de agonía, de dolor.
Siete se enumeran, Siete Encarnaciones del Pecado,
Siete Pecados…

Sother, el Señor de las Profecías, inequívoco Testimonio,
Puede ver más allá del Tiempo, del Espacio, de la Vida,
El fino hilo de la Realidad le es posible de manipular, de cortar; 
Promulga promesas incumplibles, tienta los demás con su poder,
Marionetas de su Arrogancia, controladas por sus largos dedos,
Susurrador del Destino Inalterable, el Ojo que lo ve todo.
Scindhos, el Nigromante, el Invocador de los Demonios,
El Controlador  de las Fuerzas, Corruptor de las mentes,
Su Cetro se yergue sobre las Ramas del Árbol del Conocimiento,
Todo ser es sometido a su voluntad, su Mirada sin Rostro,
Metros de Pergamino escarlata se rodean, cubriéndole
Las Blasfemias pronunciadas por el Amo se graban en ellos,
Así su poder crece, recordatorios de la Gloria Abismal.
Gûolash, el Necrófago, Devorador de las Sombras,
Pozo sin Fondo sobre el que caen los corrompidos sin regreso, 
Castigo de los Hambrientos del poder Final,
Crece su Ansia de víctimas, al igual que las Aguas del Río Escarlata,
La Cuba que fue llenada por los que no pasaron la Puerta,
Ahora sacrificada en un festín al Insaciable Vórtice espera.
Akhetme, la Inductora del Caos, móvil de los Conflictos,
La desterrada de su Existencia camina con paso destructivo,
Sin Poder aparente ante los Mortales, su mirada perdida,
Sedienta de Ira, Único secreto culto ancestral faraónico,
Desde el Medio Oriente al Ares su sucedáneo, incierta Obra,
La que ve a través de los Ojos de la Gran Raza Secular.
Taedmor-Ascid, la Roca que el Arquitecto rechazó sin considerar,
Demnete drenador de energía, fuente de rupturas ancestrales,
De su mano cuelgan los relojes, victimas que están por llegar,
Destructor de Fortalezas, sus largos dedos hieren cual lanzas,
Dejando tendidas las victimas sin fuerzas, escarlata tiñe el suelo,
Caen los Mortales en trance hipnótico irresistible,
Cesan las acciones, paralizado tiempo maldito pasajero.
Ketmas, la Prostituta que fue expulsada de Babilonia,
Sobre su montura yace tendida exaltando toda belleza,
Seductora reina desinhibida a la mirada de los Hombres,
Paso lento, lujuriosa mirada se posa sobre los Seres tentadora,
Todo permitido está, las coronas de los Reyes han caído en Tinieblas,
Salvajes promiscuidades, orgías y libertinaje no bastan,
Describir terrenos destinados no servirán para quitar
De la mente las imágenes de ese mundo oculto al Creador.
Uyanikh, el Vigía de la Torre Negra, el Omnipresente Ante-Ser,
Resentidos ojos del Guardián, no impedirán su Misión,
Anunciar el Retorno del Amo; el único Ángel  corrupto
Que sus alas conserva, perversiones de la Pureza,
Nada escapa a sus penetrantes miradas, la visión de los Vientos;
Secretos no guardan para Él traba alguna bajo el Torreón de Babel,
Ojos de Sirius, brillantes en la Nueva Luna, vacíos de materia.
Llamados al servicio una vez más, la Voz resuena en los mares,
Hace eco en los profundos cañones, agita los vientos salvajes.

¡Que se sepa, exclaman los Cleros Olvidados, que muy cerca
La hora está, en que las Profecías del Desterrado se cumplirán!
Surgirán los llantos, sucumbirán los fieles al Arquitecto,
Habrá tinieblas, dolor y rechinar de dientes…

Sólo es cuestión de Tiempo…

domingo, 10 de marzo de 2013

Las Profecías del Desterrado



El profundo, inimaginable camino de la muerte
Está plagado de enormes horrores,
Así como de interminables placeres,
Comúnmente confundidos unos con otros,
Hay placeres que resultan mortales,
Hay horrores exaltados hacia la belleza,
Una mezcla de confusiones, de decisiones
Innegables, pugnan por verse cumplidas,
Las promesas se ven quebradas,
Las palabras no pronunciadas torturan la mente,
Largas espinas punzando los ciegos ojos,
Mordazas inamovibles asfixiando los pulmones,
Pausados movimientos, paralizados
Níveo invierno, cenizas de grises recuerdos,
Ventisca de fuego congelado, arde en el frío,
Cofre de los secretos, susurrante eterno,
Inamibles placeres prohibidos, corruptos,
La voz de los Seres resuena en el Vacío,
Llamando, murmurando, llamando.

Ea, Trono de los Reyes Desterrados,
El sucesor desconocido, venido del Oriente
A su correspondido regreso viene caído,
Mente enferma, impurezas indignas de reinar,
Los pueblos más allá del Abismo se reclinan,
El velo Gris se cierne en el Dominio Muerto,
Oculta secretos, misterios y respuestas, no aventuraos
La advertencia ha sido hecha, valientes guerreros,
Los placeres tortuosos os atraparán, les engañarán,
Los horrores mutilarán su Alma, ya negada a las Puertas,
Senderos intransitables os aguardan, peligros y trampas,
Ríos fuera de todo plano, cuyas aguas los arrastran,
Negras como la Nueva Luna, sangrientas cual sacrificio.
Flotan, no cadáveres, sino solo pequeñas burbujas,
Venenosa esencia, tóxico elíxir mortal,
El pago de la travesía es elevado, de dos,
No quedará más que uno, errante de la locura,
Simplemente el despojo de lo que antes fue,
Y ahora no es…

Al paso siguiendo las Montañas de Ceniza quedan,
Las Puertas, Fortalezas de Babel, de Jericó,
Las Ciudades Rechazadas se alzan en todo su esplendor,
A su derecha e izquierda, los Torreones de Lujuria,
Elevados cual guarida de placeres negados del Creador,
Sodoma y Gomorra, cunas de Pecados Imperdonables,
Sus habitantes deambulan sin rumbo, corazas vacías de Ante-Seres,
Gritos de incontrolables placebos surcan las ventanas selladas,
Las joyas de la Corona del Caído en el Olvido, recordado,
Su Cetro, alberga su mejor logro, en la Piedra, Babilonia,
Inscripciones en la Lengua Prohibida surgen de Él, Blasfemias,
El Clero se estremece de gozo al oír a su Señor,
Mucho ha que esperaron la voz del Olvidado, murmurando.
El Sol no existe entre las murallas inexpugnables,
La luz es tragada por las Sombras Silentes, rodeando este Mundo,
Irreales seres patrullan dentro y fuera, rechazados de la Obra,
El gran Libro no ha sido abierto aún, no ha llegado el tiempo,
Pero no está muy lejos, porque nada es Eterno,
Ni siquiera el Tiempo mismo, ha de acabar muy pronto,
Las nubes son asfixiantes, sulfurosas,
Cenizas vuelan sobre las pilas de los Sacrificidas,               
En la plaza donde se deleitan los Cuervos Maldecidos
Se alza el Trono del Desterrado, esperando a su Señor,
Uyanikh, el vigía de los Nukhan, desde la Torre Negra le ve,
Es su Amo, pronunciando en la Lengua Prohibida,
Su retorno ha comenzado, las Negras Puertas ceden su Seguridad,
Los Torreones de la Lujuria aclaman al Rey Desterrado,
En Él, las joyas de su corona brillan con la Corrupción,
Se abre paso arrastrando su manchada Túnica Sacerdotal
Hasta el Trono sobre la Plaza Estigia, cerca de su poder,
El libro aún espera ser abierto, pero el Amo lo ignora,
Evidentemente, aún no es Tiempo,

Pero eso sólo le acelera más y más…