El profundo, inimaginable camino de la
muerte
Está plagado de enormes horrores,
Así como de interminables placeres,
Comúnmente confundidos unos con otros,
Hay placeres que resultan mortales,
Hay horrores exaltados hacia la belleza,
Una mezcla de confusiones, de decisiones
Innegables, pugnan por verse cumplidas,
Las promesas se ven quebradas,
Las palabras no pronunciadas torturan la
mente,
Largas espinas punzando los ciegos ojos,
Mordazas inamovibles asfixiando los
pulmones,
Pausados movimientos, paralizados
Níveo invierno, cenizas de grises
recuerdos,
Ventisca de fuego congelado, arde en el
frío,
Cofre de los secretos, susurrante
eterno,
Inamibles placeres prohibidos,
corruptos,
La voz de los Seres resuena en el Vacío,
Llamando, murmurando, llamando.
Ea, Trono de los Reyes Desterrados,
El sucesor desconocido, venido del
Oriente
A su correspondido regreso viene caído,
Mente enferma, impurezas indignas de
reinar,
Los pueblos más allá del Abismo se
reclinan,
El velo Gris se cierne en el Dominio
Muerto,
Oculta secretos, misterios y respuestas,
no aventuraos
La advertencia ha sido hecha, valientes
guerreros,
Los placeres tortuosos os atraparán, les
engañarán,
Los horrores mutilarán su Alma, ya
negada a las Puertas,
Senderos intransitables os aguardan,
peligros y trampas,
Ríos fuera de todo plano, cuyas aguas
los arrastran,
Negras como la Nueva Luna, sangrientas
cual sacrificio.
Flotan, no cadáveres, sino solo pequeñas
burbujas,
Venenosa esencia, tóxico elíxir mortal,
El pago de la travesía es elevado, de
dos,
No quedará más que uno, errante de la
locura,
Simplemente el despojo de lo que antes
fue,
Y ahora no es…
Al paso siguiendo las Montañas de Ceniza
quedan,
Las Puertas, Fortalezas de Babel, de
Jericó,
Las Ciudades Rechazadas se alzan en todo
su esplendor,
A su derecha e izquierda, los Torreones
de Lujuria,
Elevados cual guarida de placeres
negados del Creador,
Sodoma y Gomorra, cunas de Pecados
Imperdonables,
Sus habitantes deambulan sin rumbo,
corazas vacías de Ante-Seres,
Gritos de incontrolables placebos surcan
las ventanas selladas,
Las joyas de la Corona del Caído en el
Olvido, recordado,
Su Cetro, alberga su mejor logro, en la
Piedra, Babilonia,
Inscripciones en la Lengua Prohibida
surgen de Él, Blasfemias,
El Clero se estremece de gozo al oír a
su Señor,
Mucho ha que esperaron la voz del
Olvidado, murmurando.
El Sol no existe entre las murallas
inexpugnables,
La luz es tragada por las Sombras
Silentes, rodeando este Mundo,
Irreales seres patrullan dentro y fuera,
rechazados de la Obra,
El gran Libro no ha sido abierto aún, no
ha llegado el tiempo,
Pero no está muy lejos, porque nada es
Eterno,
Ni siquiera el Tiempo mismo, ha de
acabar muy pronto,
Las nubes son asfixiantes, sulfurosas,
Cenizas vuelan sobre las pilas de los Sacrificidas,
En la plaza donde se deleitan los
Cuervos Maldecidos
Se alza el Trono del Desterrado,
esperando a su Señor,
Uyanikh, el vigía de los Nukhan, desde
la Torre Negra le ve,
Es su Amo, pronunciando en la Lengua
Prohibida,
Su retorno ha comenzado, las Negras
Puertas ceden su Seguridad,
Los Torreones de la Lujuria aclaman al
Rey Desterrado,
En Él, las joyas de su corona brillan
con la Corrupción,
Se abre paso arrastrando su manchada
Túnica Sacerdotal
Hasta el Trono sobre la Plaza Estigia,
cerca de su poder,
El libro aún espera ser abierto, pero el
Amo lo ignora,
Evidentemente, aún no es Tiempo,
Pero eso sólo le acelera más y más…
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