domingo, 10 de marzo de 2013

Las Profecías del Desterrado



El profundo, inimaginable camino de la muerte
Está plagado de enormes horrores,
Así como de interminables placeres,
Comúnmente confundidos unos con otros,
Hay placeres que resultan mortales,
Hay horrores exaltados hacia la belleza,
Una mezcla de confusiones, de decisiones
Innegables, pugnan por verse cumplidas,
Las promesas se ven quebradas,
Las palabras no pronunciadas torturan la mente,
Largas espinas punzando los ciegos ojos,
Mordazas inamovibles asfixiando los pulmones,
Pausados movimientos, paralizados
Níveo invierno, cenizas de grises recuerdos,
Ventisca de fuego congelado, arde en el frío,
Cofre de los secretos, susurrante eterno,
Inamibles placeres prohibidos, corruptos,
La voz de los Seres resuena en el Vacío,
Llamando, murmurando, llamando.

Ea, Trono de los Reyes Desterrados,
El sucesor desconocido, venido del Oriente
A su correspondido regreso viene caído,
Mente enferma, impurezas indignas de reinar,
Los pueblos más allá del Abismo se reclinan,
El velo Gris se cierne en el Dominio Muerto,
Oculta secretos, misterios y respuestas, no aventuraos
La advertencia ha sido hecha, valientes guerreros,
Los placeres tortuosos os atraparán, les engañarán,
Los horrores mutilarán su Alma, ya negada a las Puertas,
Senderos intransitables os aguardan, peligros y trampas,
Ríos fuera de todo plano, cuyas aguas los arrastran,
Negras como la Nueva Luna, sangrientas cual sacrificio.
Flotan, no cadáveres, sino solo pequeñas burbujas,
Venenosa esencia, tóxico elíxir mortal,
El pago de la travesía es elevado, de dos,
No quedará más que uno, errante de la locura,
Simplemente el despojo de lo que antes fue,
Y ahora no es…

Al paso siguiendo las Montañas de Ceniza quedan,
Las Puertas, Fortalezas de Babel, de Jericó,
Las Ciudades Rechazadas se alzan en todo su esplendor,
A su derecha e izquierda, los Torreones de Lujuria,
Elevados cual guarida de placeres negados del Creador,
Sodoma y Gomorra, cunas de Pecados Imperdonables,
Sus habitantes deambulan sin rumbo, corazas vacías de Ante-Seres,
Gritos de incontrolables placebos surcan las ventanas selladas,
Las joyas de la Corona del Caído en el Olvido, recordado,
Su Cetro, alberga su mejor logro, en la Piedra, Babilonia,
Inscripciones en la Lengua Prohibida surgen de Él, Blasfemias,
El Clero se estremece de gozo al oír a su Señor,
Mucho ha que esperaron la voz del Olvidado, murmurando.
El Sol no existe entre las murallas inexpugnables,
La luz es tragada por las Sombras Silentes, rodeando este Mundo,
Irreales seres patrullan dentro y fuera, rechazados de la Obra,
El gran Libro no ha sido abierto aún, no ha llegado el tiempo,
Pero no está muy lejos, porque nada es Eterno,
Ni siquiera el Tiempo mismo, ha de acabar muy pronto,
Las nubes son asfixiantes, sulfurosas,
Cenizas vuelan sobre las pilas de los Sacrificidas,               
En la plaza donde se deleitan los Cuervos Maldecidos
Se alza el Trono del Desterrado, esperando a su Señor,
Uyanikh, el vigía de los Nukhan, desde la Torre Negra le ve,
Es su Amo, pronunciando en la Lengua Prohibida,
Su retorno ha comenzado, las Negras Puertas ceden su Seguridad,
Los Torreones de la Lujuria aclaman al Rey Desterrado,
En Él, las joyas de su corona brillan con la Corrupción,
Se abre paso arrastrando su manchada Túnica Sacerdotal
Hasta el Trono sobre la Plaza Estigia, cerca de su poder,
El libro aún espera ser abierto, pero el Amo lo ignora,
Evidentemente, aún no es Tiempo,

Pero eso sólo le acelera más y más…

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