Seres, no, más que simples creaciones
perdidas en el Espacio,
Dolencias de El Arquitecto, manifestadas
en Ellos,
La ya olvidada primer Raza, los Seres
Primigenios,
Centro de incursiones sin retorno,
desaparecen
Los vasallos Guardianes del Trono del
Rey Desterrado, a su costado
En la Plaza Estigia se refugian, en el
Valle más profundo,
En el Torreón más alto, elevando su
mirada, observando,
Están Ellos, Ante-Seres prohibidos de su
existencia
A costa de su Pecado, pero ello no les
afecta,
Ellos son uno en el Pecado, Ellos son el
Pecado,
Encarnado por los llantos de agonía, de
dolor.
Siete se enumeran, Siete Encarnaciones
del Pecado,
Siete Pecados…
Sother, el Señor de las Profecías,
inequívoco Testimonio,
Puede ver más allá del Tiempo, del
Espacio, de la Vida,
El fino hilo de la Realidad le es
posible de manipular, de cortar;
Promulga promesas incumplibles, tienta
los demás con su poder,
Marionetas de su Arrogancia, controladas
por sus largos dedos,
Susurrador del Destino Inalterable, el
Ojo que lo ve todo.
Scindhos, el Nigromante, el Invocador de
los Demonios,
El Controlador de las Fuerzas, Corruptor de las mentes,
Su Cetro se yergue sobre las Ramas del
Árbol del Conocimiento,
Todo ser es sometido a su voluntad, su
Mirada sin Rostro,
Metros de Pergamino escarlata se rodean,
cubriéndole
Las Blasfemias pronunciadas por el Amo
se graban en ellos,
Así su poder crece, recordatorios de la
Gloria Abismal.
Gûolash, el Necrófago, Devorador de las
Sombras,
Pozo sin Fondo sobre el que caen los
corrompidos sin regreso,
Castigo de los Hambrientos del poder
Final,
Crece su Ansia de víctimas, al igual que
las Aguas del Río Escarlata,
La Cuba que fue llenada por los que no
pasaron la Puerta,
Ahora sacrificada en un festín al
Insaciable Vórtice espera.
Akhetme, la Inductora del Caos, móvil de
los Conflictos,
La desterrada de su Existencia camina
con paso destructivo,
Sin Poder aparente ante los Mortales, su
mirada perdida,
Sedienta de Ira, Único secreto culto
ancestral faraónico,
Desde el Medio Oriente al Ares su
sucedáneo, incierta Obra,
La que ve a través de los Ojos de la
Gran Raza Secular.
Taedmor-Ascid, la Roca que el Arquitecto
rechazó sin considerar,
Demnete drenador de energía, fuente de
rupturas ancestrales,
De su mano cuelgan los relojes, victimas
que están por llegar,
Destructor de Fortalezas, sus largos
dedos hieren cual lanzas,
Dejando tendidas las victimas sin
fuerzas, escarlata tiñe el suelo,
Caen los Mortales en trance hipnótico
irresistible,
Cesan las acciones, paralizado tiempo
maldito pasajero.
Ketmas, la Prostituta que fue expulsada
de Babilonia,
Sobre su montura yace tendida exaltando
toda belleza,
Seductora reina desinhibida a la mirada
de los Hombres,
Paso lento, lujuriosa mirada se posa
sobre los Seres tentadora,
Todo permitido está, las coronas de los
Reyes han caído en Tinieblas,
Salvajes promiscuidades, orgías y
libertinaje no bastan,
Describir terrenos destinados no
servirán para quitar
De la mente las imágenes de ese mundo
oculto al Creador.
Uyanikh, el Vigía de la Torre Negra, el
Omnipresente Ante-Ser,
Resentidos ojos del Guardián, no
impedirán su Misión,
Anunciar el Retorno del Amo; el único
Ángel corrupto
Que sus alas conserva, perversiones de
la Pureza,
Nada escapa a sus penetrantes miradas,
la visión de los Vientos;
Secretos no guardan para Él traba alguna
bajo el Torreón de Babel,
Ojos de Sirius, brillantes en la Nueva
Luna, vacíos de materia.
Llamados al servicio una vez más, la Voz
resuena en los mares,
Hace eco en los profundos cañones, agita
los vientos salvajes.
¡Que se sepa, exclaman los Cleros
Olvidados, que muy cerca
La hora está, en que las Profecías del Desterrado
se cumplirán!
Surgirán los llantos, sucumbirán los fieles al Arquitecto,
Habrá tinieblas, dolor y rechinar de
dientes…
Sólo es cuestión de Tiempo…
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