Estoy tranquilo, pero no puedo dormir. Es extraño, es como si
el sueño se negara a llegar para dejarme descansar en paz. La sensación
de cansancio, de frustración va en aumento conforme las horas de la
noche pasan, largas como el vacío temporal infinito, interminables,
insondables. No poseo relojes o cosas así en mi cuarto, estoy
incomunicado con el mundo en mi recinto secreto, sólo dispongo de unas
cuantas horas antes que el sol incandescente rompa con las tinieblas de
la Oscura Noche.
Intento cerrar mis ojos, tal vez así
el tesoro de los durmientes acuda a mi auxilio, lentamente apoyo mi
cabeza sobre la suave almohada y cierro mis ojos en un intento de apurar
al Ángel de los sueños. Tras unos minutos, vuelvo a abrirlos, otro
intento fallido.
Extrañamente, veo las paredes de mi
cuarto moverse al son de unos murmullos provenientes del Silencio...
casi inaudibles, pero están allí. Con pasos suaves, aquellos murmullos
comienzan a elevar, de manera realista, la potencia de sus palabras, sin
embargo aún no puedo distinguir algún sonido familiar, algo que me
indique exactamente el qué hace este zumbido. Pienso en las frecuencias
bajas, que están allí pero no logras escuchar, quién sabe lo que ellas
te susurran... Pero eso está fuera de mi tema de enfoque ahora.
Luego
de unos momentos, la misteriosa sensación desaparece, pero su extraño
efecto impide nuevamente conciliar mi sueño, pues al parecer mi interior
es más sensible a los cambios que mi persona en sí misma, pues un suave
estremecimiento recorre cada vello de mi piel, pero no siento nada más,
tal vez sea fruto de lo desconocido y difícil de explicar para mí, tal
vez la ya habitual soledad e incertidumbre o, puede ser, un ente. ¿Les
es familiar la sensación de alguien que les observa, a veces tras su
espalda? Yo, debo confesar que, cada noche la siento, a veces cerca, a
veces lejos, y en ciertas ocasiones, siento que me abraza o que me
observa por el espejo que está frente a mi cama, o por la puerta de mi
dormitorio, o por la ventana que está a la cabecera de mi lecho.
Esta
vez, sin embargo, es diferente. Esta nueva sensación es perturbadora,
pues el susurro se asemeja más a un aullido débil que a una frase más o
menos entendible. "Serán los perros esta vez", me digo a mí
mismo, al parecer, los canes del lugar donde habito tienen una
fascinación negativa conmigo, pues a la vez que, de las ya pocas veces
que busco un poco de aire, camino por los solitarios caminos en la
noche, ellos sienten mi presencia y sus gruñidos de advertencia no se
hacen esperar, lo peor es que el primero de ellos es quien alerta al
resto, y por eso se crea una insoportable reacción en cadena, a la que me
he tenido que imponer con mucha paciencia, pues a veces intentan
acercarse a mí para atacarme, y generalmente no lo hacen lo
suficientemente rápido, pues siempre tengo algo con lo que
defenderme de ellos. Creo que ya nos estamos desviando del tema, ¿No lo
creen?
Como sea, al cabo de unos minutos mis ojos están
ya intentando cerrarse para, por fin, descansar al menos unos
instantes, cuando el zumbido emerge con una fuerza renovada, digamos que
era tan molesto como una jaqueca, o más aún, como un dolor de muela que
ocurre en mitad de la noche, tal vez alguno de ustedes haya sentido tal
agonía alguna vez, pues bien, era comparable a esta sensación. Siento
que, una vez más no podré conciliar el sueño.
No poseo
nada en este momento que me ayude a calmar el incómodo palpitar de mis
tímpanos, nada más que mis manos, inútiles barreras pues aumenta el
zumbido en intensidad, e, inesperadamente, cesa nuevamente y la
certidumbre cae en el profundo silencio de la noche. Una vez más, se ha
salido con la suya, una vez más no podré dormir, una vez más... el
Susurrador me ve triunfante desde lo alto de las copas de los árboles,
desde lo alto de los postes de electricidad, mientras, sin fuerzas
suficientes para soportar una nueva jornada, mis pasos rozan la senda en
camino hacia mi destino diario.
¿Quién puede asegurar
que esta noche no lo hará de nuevo? ¿Seguir con esa manía de despertarme
e impedirme conciliar un sueño, o una pesadilla? lo cierto es que no
tengo respuestas para ello, seguramente ustedes tampoco. Es
impredecible, pero si alguna vez se encuentran con él, prepárense para
una lucha en la que ustedes no tendrán muchas posibilidades. Si logran
triunfar, sólo les hostilgará unos momentos, pues sabe que son demasiado
para él. Yo, por otro lado, soy una presa fácil, pero a veces tengo mis
triunfos, a veces mis derrotas.
Él y yo sabemos que, de ser
posible, nuestra batalla será eterna, o tal vez no. Lo averiguaré
cuando, en la noche, escuche un leve murmullo tan débil que sea casi
imperceptible.
No hay comentarios:
Publicar un comentario